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Cómo diseñar y modelar un daiza para Suiseki
Antes de comenzar el diseño y modelado de un daiza es importante hacer algunas consideraciones básicas sobre las herramientas y la madera que deberíamos utilizar.
En la
actualidad es bastante fácil encontrar herramientas a bajo coste y
de buena calidad en los
Repasemos el mínimo de herramientas que vamos a necesitar para tallar un daiza:
Aunque las herramientas de calidad son más caras, a la larga son preferibles sobre las baratas y merece la pena invertir en ellas por su duración, calidad de acabado de los trabajos, etc.
El tipo de madera más adecuado para
modelar nuestro daiza es la dura (caoba, castaño, teca, etc.) y es
preferible a la
blanda (pino, etc.). No obstante algunos
talladores de daizas usan
cerezo, arce, roble, alcanfor, etc., y desde luego es importante que la madera
elegida sea
de calidad
Aunque la madera dura es cara, una buena opción calidad/precio es comprar a carpinteros, en almacenes de madera, fábricas de mobiliario, etc. los restos de madera dura que les han sobrado de sus trabajos o actividad comercial. Hay que tener en cuenta que los listones suelen cortarse de las piezas sobrantes y bordes de los troncos de los árboles y, por tanto, suelen ser de peor calidad que los tableros anchos, que suelen cortarse del centro del tronco, por tanto, conviene asegurarse si los restos proceden de tablones anchos o de listones.
Usar madera dura nos permitirá:
A continuación vamos a tratar de explicar paso a paso el diseño de un daiza creado por Luciana Queirolo, a la que agradecemos desde aquí su inestimable ayuda por las fotos facilitadas durante la elaboración de un daiza.
El modelado y diseño de un daiza, desde un punto de vista estético, tiene muchas similitudes con la elección de una maceta para un bonsái, ya que un daiza, al igual que una maceta:
suiseki de la colección particular de José Manuel Blázquez
Generalmente
la relación entre el grosor del daiza (es decir, del tablero) y la
altura del suiseki suele estar entre 1:4 y 1:9, aunque lo más
habitual es algo intermedio, entre 1:5 y 1:6. Estas proporciones se
Fundamental, como en todo diseño artístico, es la realización de bocetos sobre diferentes alternativas del daiza con nuestro suiseki ya colocado sobre él. Esto nos ayudará a ir sobre seguro y evitar errores durante la talla.
Una vez elegido el boceto definitivo, escogeremos un trozo de madera, como ya hemos dicho, preferiblemente dura, de algunos centímetros más grande que el suiseki. Es decir, si el suiseki mide 20 x 10 cm. (largo x ancho), el trozo de la madera debería ser de aproximadamente 26 x 16 cm. para dejar un margen de 3 cm. a cada lado. Si ajustamos demasiado, es posible que tengamos problemas para modelar patas, rebordes, etc. y desde luego no tendremos ningún margen para errores.
A
continuación debes situar el suiseki sobre el trozo de madera, lo
más centrado posible, y con un lápiz
Los rebordes deben ser modelados como si fueran escalones y siempre con el reborde interior más alto que el exterior. Como regla general, los daizas con un sólo reborde se emplean para suisekis sencillos, siendo bastante raro encontrar daizas con más de dos o tres rebordes, pues el suiseki estaría casi con toda seguridad compitiendo con la atención del suiseki.
Dibujado el borde y elegido el número de rebordes, paredes o
escalones que tendrá nuestro daiza, llega el momento de vaciar la
superficie de la línea más interior del contorno que habíamos
dibujado sobre la madera, de tal
forma que consigamos un hueco en el que encaje perfectamente nuestro
suiseki. Generalmente 5 mm.
Para efectuar esta operación podemos utilizar diferentes herramientas: formones, gubias, fresadoras, taladros eléctricos, etc. En cualquier caso, es importante fijarse en el sentido de la veta de la madera y vaciar siguiendo esa veta. Obviamente, si tenemos la suerte de que la piedra tiene una base plana, el vaciado tiene que ser plano y uniforme para que la piedra quede asentada de forma estable.
En cambio,
cuando el suiseki no tiene una base plana, la forma de proceder es
tallar una franja estrecha y poco profunda (3 mm.) alrededor del
borde interior de la línea más interior, para ir poco a poco
quitando madera hacia el centro del
daiza
y tratando de conseguir un
molde exacto de la base de la piedra, de tal forma que encaje
Algunos trucos para marcar, presionando la piedra, sobre el trozo de madera las zonas en las que hay que profundizar más, son:
También nos servirá de guía y ayuda el molde de plastilina que hicimos para dibujar el contorno de la primera línea. No obstante, es conveniente usar calibradores y compases para ir comprobando en todo momento las medidas de la piedra versus nuestra talla de madera. Si por alguna razón, hemos quitado demasiada madera de algún sitio, podemos rellenar con algún trozo de madera pegada o masilla de madera (mezcla ya preparada de cola y serrín), y luego repasar con una lija para disimular.
Hay muchas formas de patas (cuña, curvada, recta, redondeada, convexa, etc.) y pueden llegar a ser uno de los elementos que capten más la atención, por lo que conviene reflexionar sobre el tipo de pata que deseamos para nuestro daiza y hacer una buena elección.
Por ejemplo, un suiseki grande y/o de formas ásperas prefiere un daiza con patas altas y muy talladas, mientas que un suiseki de formas suaves o pequeño prefiere un daiza con patas muy discretas y pequeñitas.
Quizás la forma de pata más extendida sea la de cuña, es decir, más estrecha en la base que arriba, con la parte frontal (desde el frente del daiza) curvada hacia adentro. El número de patas que necesita el daiza nos lo dará la necesidad de estabilidad del conjunto daiza/suiseki, siendo 4 patas, en cada uno de las esquinas del daiza, el esquema de distribución básico.
No obstante
podemos añadir más de cuatro patas para aumentar la estabilidad, sobre
todo cuando las rocas son muy grandes y tiene bases con formas
geométricas que se alejan de la forma geométrica del cuadrado o
poseen
En
cualquier caso, el número de patas hay que mantenerlo siempre en el mínimo
imprescindible y
La altura de
las patas suele guardar una proporción de 1:3 sobre la altura total
del borde, y generalmente la distancia entre la superficie
Aunque no hay normas sobre los anchos de las patas, una pata más ancha por el exterior que por el interior aumenta la capacidad de sostener el peso de la piedra de una forma fiable.
Finalmente, hay que lijar todo el daiza hasta conseguir una superficie fina y suave. Si es necesario, además de lija, utilizaremos limas y estropajo de acero para rebajar las zonas más ásperas y/o para afinar el trabajo realizado con los formones, gubias, fresas, etc.
Como en el caso del vaciado, de nuevo debemos tratar de seguir la veta de la madera. Humeder un poco la madera con un trapo húmedo y dejarla secar nos ayudará a levantar todas las fibras de madera que estuvieran escondidas o dobladas.
Antes de
barnizar o lacar, preferiblemente transparente, por ejemplo, como
los productos
empleados para las
Una alternativa al barniz o la laca puede ser el empleo de aceites o ceras naturales, que también protegen a la madera tan eficazmente como los barnices o lacas.
Casi nunca se pintan porque borran toda la belleza de la madera, salvo que se hay empleado una madera poco interesante y sin vetas.
suiseki de la colección particular de José Manuel Blázquez
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