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Nº 28 julio 2006 11.109 suscriptores |
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Operculicarya decaryi de venta en nuestra
BONSAI DEL MES:
BONSAI ESTILO: Cómo interpreta nuestro cerebro un bonsai
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FISIOLOGÍA VEGETAL:
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Hola amig@,
Por fin han publicado en castellano la edición de Técnicas del Bonsai II de J. Naka, hasta ahora esta imprescindible obra de uno de los grandes maestros sólo estaba disponible en inglés. Lo podéis encontrar en vuestras librerías habituales o comprar a través del Centro Bonsai Colmenar.
La ficha de este mes la hemos dedicado a revisar la ficha que publicamos en su día sobre el pimentero japonés y que denominamos científicamente Zanthoxylum piperitum por error, ya que realmente su nombre científico era Operculicarya decaryi. Os pedimos disculpas y os garantizamos que los cuidados que aparecieron en esa ficha eran los correctos y sólo fue un problema de denominación científica. Evidentemente las curiosidades eran sólo válidas para el Zanthoxylum y ahora se ha rehecho para la Operculicarya, pero éstas no afectaban al cultivo. La operculicaria (Operculicarya decaryi), pertenece a un género originario de Madagascar y utilizado muy recientemente como bonsai, al menos en Europa, pero que es posible se extienda muy rápido, al menos entre los principiantes, debido a su resistencia, fácil adaptación y tendencia a desarrollar una buena base de tronco y nebari de una forma relativamente rápida. El pequeño tamaño de sus hojas pinnadas, el brillo de sus hojas y el aroma de sus flores le hacen una auténtica delicia. Esperamos que después de leer esta ficha te atrevas con su cultivo. (comprar Operculicarya decaryi)
Hoy hemos querido analizar algunos de los factores que influyen en la forma en que nuestro cerebro interpreta el mundo que le rodea y influyen en la forma de percibir un bonsai, ya que no deja de ser sino una obra de arte sobre la que se pueden aplicar técnicas utilizadas para otras artes como la pintura, la escultura, etc.
También abordamos un problema que desgraciadamente no tiene cura, tan sólo prevención, que es el mundo de los temidos virus y continuamos profundizando en nuestra recién sección dedicada a la fisiología vegetal. En esta ocasión abordamos los movimientos y estímulos más importantes de las planta y cómo podemos aprovecharnos de ellos para modelar y cultivar mejor nuestro bonsai.
Por último, encontrarás algunas de las discusiones y propuestas más interesantes de nuestro foro, algunas tan importantes como la referida a cómo saber cuándo ha llegado el momento del trasplante. Y como siempre, te ofrecemos nuevos enlaces, nuestra fotos de la última exposición fin de curso y otras fotos, noticias e informaciones de vuestro interés.
Te deseamos que puedas disfrutar de tus bonsais y que puedas dejar a un lado tus problemas, agobios y prisas mientras cultivas o simplemente miras tu árbol, aunque sólo sea por un instante.
Un saludo, Editores de Infobonsai
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Nota: en cada número podrás encontrar
los anteriores hasta llegar al número 1. |
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El género Operculicarya pertenece a la familia de las Rutaceae (rutáceas) y está representado por unas pocas especies, actualmente sólo se han descrito 5, todas ellas originarias de Madagascar.
El Operculicarya decaryi es confundido en algunas ocasiones con el Zanthoxylum piperitum, también de la familia de las rutáceas, porque en los comercios y viveros se denomina a ambos como pimentero japonés, por lo que hay que fijarse bien en las características propias del Operculicarya decaryi, y que son:
Tampoco hay que confundir con los árboles del género Osteomeles, de la familia de las rosáceas, ya que sus hojas y aspecto general guardan un cierto parecido con el género Operculicarya, aunque sus flores son completamente diferentes.
Aunque este género es utilizado como bonsai de forma muy reciente, al menos en Europa, es posible que se extienda rápidamente, al menos entre los principiantes, debido a su resistencia, fácil adaptación y tendencia a desarrollar una buena base de tronco y nebari de una forma relativamente rápida. El pequeño tamaño de sus hojas pinnadas, el brillo de sus hojas y el aroma de sus flores le hacen una auténtica delicia.
Debe cultivarse en el exterior durante todo
el año, pero evitando el sol directo, especialmente en verano y al
menos
durante las horas de máximo calor, ya que sus hojas se queman con
facilidad al sol o por el viento
La situación exterior, además de garantizar su correcto cultivo, nos ayudará a reducir el tamaño de sus hojas.
Aunque soporta bien el frío, es aconsejable protegerle del frío intenso, especialmente hay que vigilar las heladas fuertes y el viento frío y seco. Un invernadero frío podría ser una buena solución para las zonas de inviernos más duros, procurando volver a situarlo en el exterior en el momento que las condiciones lo permitan. En esta situación podría llegar conservar todas o casi todas las hojas.
Una vez encontrado su emplazamiento más adecuado, no conviene moverlo de sitio porque se resiente con los traslados, sobre todo si son frecuentes.
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Los riegos deben ser cada vez que se seque la superficie de la tierra, haciéndolo a fondo, es decir, hasta que salga abundante agua por los agujeros de drenaje, evitando el encharcamiento permanente de la tierra para evitar un exceso de humedad que pudra sus raíces. Prefiere los suelos muy bien drenados.
Conviene utilizar una regadera con agujeros lo más finos posible para que el agua penetre mejor en la tierra y lo haga con suavidad. (comprar regadera)
No hay que pulverizar las hojas ni mantener ambientes excesivamente húmedos de forma artificial porque correremos el riesgo de que aparezcan hongos. En todo caso, si decides pulverizar, hazlo con mucha precaución y siempre que no te hayas olvidado de aplicar los correspondientes tratamientos fungicidas de primavera y otoño. Nunca lo hagas con el árbol en floración ya que sus flores se marchitarán prematuramente.
Abonar con frecuencia con un abono orgánico de calidad, especialmente durante la época de crecimiento vigoroso, es decir, desde la primavera hasta el otoño. Durante el invierno y la época más calurosa del verano debe reducirse la cantidad de abono porque son épocas con escaso o nulo crecimiento. (comprar abono orgánico)
Podemos ayudar a reducir el tamaño de las hojas, además de con una buena exposición exterior a pleno sol con el suministro de abonos más ricos en fósforo (P) y potasio (K) que en nitrógeno (N) para no fomentar el desarrollo de sus hojas, además así fomentamos la fructificación.
No debemos olvidar que no podemos:
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Durante el comienzo de la primavera, cada 2 ó 3 años debido a la gran cantidad de raíces que desarrolla, justo un poco antes de que comience la brotación del año, cuando los brotes están hinchados, aunque en los ejemplares viejos puede trasplantarse cada 3 años y en los jóvenes puede ser anualmente.
No es obligatorio, pero si utilizamos hormonas de enraizamiento con fungicida facilitaremos el éxito del trasplante al estimular el desarrollo de las raíces. Debes ser lo más rápido posible durante el trasplante y evitar que las raíces se sequen por estar demasiado tiempo en contacto con el aire.
La operculicaria tolera cualquier tipo de suelo, aunque no resiste bien los suelos demasiado alcalinos (PH mayor de 7,5). Una buena mezcla de sustrato para una operculicaria podría ser una mezcla de tierra con un 35% de arena de grano grueso o material equivalente (tierra volcánica, etc.) y 65% de mantillo, o cualquiera de las mezclas preparadas que podemos encontrar en las tiendas especializadas, como por ejemplo, la bidama. En todo caso, tiene que ser una mezcla con un excelente drenaje.
No hay que olvidar que la tierra utilizada debe ser siempre nueva y limpia y nunca reutilizada de otros cultivos para así evitar contaminaciones (hongos, enfermedades, plagas, etc.) que hubieran podido afectar a otros árboles.
Es conveniente proteger el árbol después del trasplante durante un par de meses, situándolo en un lugar muy bien iluminado pero evitando la exposición directa al sol.
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La época más adecuada para la poda de ramas es después de la caída de las hojas, durante el otoño o el invierno. (comprar tijeras)
Su rápido crecimiento nos obligará a pinzarlo 2 ó 3 (o más) veces durante el verano, realizando el pinzado sobre los brotes nuevos, reduciéndolos a 2-3 hojas, y siempre que éstas hayan madurado, nunca antes, con el fin de equilibrar su vigor.
La forma de emplear la poda como técnica de modelado es dejar crecer las ramas y podar en función de la dirección deseada, como las yemas son opuestas, los brotes serán dobles y, por tanto, debes fijarte en la dirección que te interesa para la nueva rama (izquierda o derecha) y eliminar el brote no deseado. En general deberíamos podar de tal forma que siempre podemos por encima de una hoja que tenga una yema hacia el exterior de la copa. Esta técnica te permitirá un aumento de la ramificación en la dirección elegida.
En algunas ocasiones cuando las hojas son muy grandes podemos recurrir al recortado de las mismas hasta el tamaño deseado, aunque lo ideal es el cultivo exterior con una buena exposición luminosa sin sol directo.
La operculicaria puede modelarse en los estilos: moyogui o recto informal, shakan o inclinado o chokkan o escoba, aunque todo depende de tu imaginación y gustos.
Conviene eliminar las hojas marchitas para evitar la aparición de hongos y las ramas no deseadas o secas pueden eliminarse en cualquier momento.
Nunca hay que podar drásticamente, si el árbol no está sano y vigoroso.
Además de podar para modelar, hay que podar para conseguir una estructura que permita la llegada de la luz a todas las ramas y las todas hojas puedan realizar la fotosíntesis.
En general, debemos quitar:
Hay que tener cuidado de no podar drásticamente las raíces durante el trasplante, podando sólo las raíces más gruesas y dejando las más finas. También hay que aprovechar a podar las ramas no deseadas. En caso de duda sobre la cantidad de raíces que tienes que podar, un truco seguro para no dañar el árbol es dejar 1/3 más volumen de raíces que de parte aérea (copa), aunque siempre es preferible preguntar a un experto, a otro aficionado o simplemente no podar ninguna raíz hasta que no estés seguro.
Entre la poda de ramas y el trasplante (o viceversa) debería existir un intervalo mínimo de tiempo para no acumular demasiadas operaciones agresivas a la vez, por ejemplo, 3 semanas.
Por último, recordar que la poda, el pinzado o la defoliación sólo se deben realizar si el árbol está sano.
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El alambrado de la operculicaria debe realizarse preferiblemente durante la primavera y el otoño, no obstante, se puede modelar mediante una planificación de podas en años sucesivos.
Aunque sus ramas son relativamente flexibles, conviene proteger la corteza del tronco y ramas ya que ésta se daña muy fácilmente. Debes vigilar las marcas del alambre en la corteza debido a la rapidez con la que engordan y crecen, generalmente el alambre deberá retirarse en el momento en que vaya a comenzar la aparición de marcas en la corteza. Es recomendable no regar el día anterior al alambrado. (comprar alambre)
En cualquier caso, un árbol con aspecto de "madeja de alambre", por el exceso de éste, pierde todo el aspecto de vivo y no es un mejor ejemplar como bonsai. Por favor, alambra lo justo y sólo cuando otras técnicas de modelado no puedan utilizarse o no hayan conseguido los efectos deseados.
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La operculicaria es bastante resistente y dura a las plagas y enfermedades, pero en cualquier caso, debemos recordar que si necesitamos emplear algún tratamiento fitosanitario, éste debe ser específico contra la plaga o enfermedad y constante en el tiempo hasta eliminarla completamente.
Recordad, que el cultivo adecuado de nuestro árbol nos evitará tener que usar productos químicos que provocan:
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En general se puede reproducir mediante:
Si utilizamos hormonas de enraizamiento sobre los esquejes, obtendremos mejores resultados.
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Si lo deseas, puedes adquirir una operculicaria o pimentero japonés (Operculicarya decaryi) en nuestra tienda on-line.
Si tienes algún comentario o deseas proponer que hablemos de alguna especie en particular, escríbenos a info@bonsaimania.com
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Cada bonsai nos cuenta una historia a través de su cultivo y, sobre todo, es el estilo en el que ha sido modelado el que nos trasmite el mayor numero de sensaciones a través de la imagen que se forma en nuestro cerebro, igual que sucede con un cuadro o una fotografía. De ahí la importancia de tener algunas nociones sobre como conseguir perspectivas, profundidad, formas geométricas, ilusiones ópticas, mezcla de colores, etc. Reflexionar sobre alguno de estos aspectos nos ayudará a componer y entender mejor los estilos de modelado de los bonsais.
Básicamente, la retina (membrana interna del ojo sensible a la luz) de nuestros ojos recibe las señales luminosas de su entorno, las separa por parejas de diferentes longitudes de onda (negro/blanco, rojo/verde y azul/amarillo) y las envía a través del nervio óptico a las zonas del cerebro que interpretan los colores, las formas, la memoria, el lenguaje, etc.
Es decir, nuestro cerebro interpreta lo que nuestros ojos ven y lo pone en relación a la información almacenada previamente, pero esta interpretación no es del todo objetiva o exacta, de hecho nuestro sentido de la vista puede "engañar" al cerebro y provocar ilusiones ópticas, espejismos y hasta alucinaciones, e incluso algunos problemas físicos pueden producir errores como en el caso de las personas daltónicas que tienen dificultades para distinguir los colores.
Por ejemplo, la perspectiva es una de la ilusiones ópticas más corrientes y utilizadas para dar profundidad a una composición artística, como por ejemplo a un bosque de bonsais, y evitar que un cuadro, una foto, etc. parezca plana, o en nuestro caso, que un árbol o un bosque sólo con ramas o árboles laterales alineados en el mismo plano y sin ramas o árboles traseros o delanteros, según sea el caso, parezca una composición plana, sin dimensiones, sin profundidad.
Por ejemplo, las tres figuras del dibujo de arriba son iguales pero las líneas sobre las que están dibujadas crean una perspectiva que nos engaña y nos crea la ilusión óptica de que parecen de diferente tamaño.
Nuestro cerebro interpreta las formas en función de lo que ya conoce previamente y muchos artistas utilizan esta propiedad para estimular nuestra fantasía y sugerirnos situaciones insólitas: paisajes que parecen caras, nubes que parecen objetos, animales o personas, objetos que se son varios diferentes a la vez, etc.
Hay cientos de ejemplos, y uno bastante bueno sobre la interpretación de las formas en el cerebro es el caso del fotógrafo Chema Madoz, que con objetos cotidianos nos sugiere cosas distintas a dichos objetos e incluso sus opuestos.
Las formas tienen sentido para nuestro cerebro y son interpretadas, incluso de formas diferentes, en función de:
Aquí tienes algunos ejemplos clásicos para entender la importancia de los fondos, las formas, las distancias, los volúmenes, los espacios vacíos, etc.:
Si te fijas en el objeto de la izquierda (zona negra del dibujo), puede observar una copa, pero si te fijas en el fondo (zona blanca del dibujo), podrás observar dos caras formadas por la silueta de la copa (imagen derecha).
En la imagen de la derecha podemos apreciar una serie de puntos de colores en la que casi no podemos distinguir nada reconocible, pero aún con tan poco información nuestro cerebro es capaz de construir y sintetizar una imagen, completando la información que falta para averiguar qué objeto estamos viendo.
Basta entrecerrar los ojos y alejarse un poco para que nuestro cerebro identifique un árbol en una maceta modelado como bonsai.
Estos ejemplos ilustran cómo influye lo
que rodea a un objeto para percibir de forma errónea las distancias, l
¿Cuál de las líneas rectas de la imagen de la izquierda te parece más corta?, ¿y la más larga?, pues si las mides, verás que todas son igual de largas y que la forma en la que terminan sus extremos es lo único que determina cómo las percibir nuestro cerebro.
¿Son paralelas las rectas más largas en el dibujo de la derecha?, pues aunque no lo creas, sí lo son.
¿Y cuál de las dos rectas verticales que aparecen a la izquierda te parece más larga? Son iguales, tan sólo la cercanía o lejanía hacia el punto de convergencia o divergencia de las rectas horizontales es lo que confunde a nuestra forma de percibirlas.
También es importante lo que rodea al objeto que merece nuestra atención. Por ejemplo, los dos círculos oscuros centrales son exactamente iguales, pero nuestra percepción se ve influida por el tamaño de los círculos naranja, de tal forma que nos parecen diferentes cuando en realidad son iguales.
En otras ocasiones podemos ser capaces de que los ojos perciban objetos inexistentes a través de la sugerencia de un entorno.
Con una combinación de rectas, cuadrados, puntos y tres colores (blanco, negro y gris) podemos hacer creer al cerebro que estamos viendo puntos que no existen, o con tan sólo 3 círculos a los que les falta una porción triangular es posible sugerir un triángulo que tampoco no existe.
Conocer estos efectos básicos sobre la visión y cómo percibe nuestro cerebro el mundo que le rodea nos permite modelar nuestro bonsai de tal forma que podamos sugerir:
Entender la forma en la que se codifican los colores en nuestro cerebro y en nuestra cultura es importante para sacar el máximo partido a nuestro árbol con la mejor combinación de maceta o elementos de un tokoname y reforzar los sentimientos de algunas emociones.
Así, por ejemplo, la mayoría de las culturas codifican:
Podemos percibir una gama amplísima de colores y matices, muchos más que los que nuestro lenguaje puede ofrecer, de hecho no existen palabras para todo los colores que existen en el universo y necesitamos recurrir a combinaciones para afinar: rojo cereza, amarillo limón, verde lima, azul celeste, etc. y en otras ocasiones el color recibe el nombre de un objeto: naranja, rosa, violeta, granate, esmeralda, etc.
Los colores también ayudan a crear sensaciones de volumen, profundidad y espacio de los colores que rodean o forman un objeto, y así un objeto:
Los colores de la pintura se diferencian por tres características básicas:
En cambio cuando se mezcla pintura o cualquier materia lo que conseguimos son tonos oscuros cercanos al negro porque la mezcla resultante absorbe las toda la luz de cada uno de los colores primarios (azul, rojo y amarillo).
A la izquierda tenemos un buen ejemplo de cómo con la mezcla de puntos de los tres colores básicos o primarios y sus colores complementarios (combinaciones de dos colores primarios) se crean todos los demás colores.
José Manuel Blázquez BONSAIMANIA
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Los virus en los vegetales son poco conocidos debido a la dificultad para identificarlos, y excepto en los casos en los que atacan a cultivos explotados comercialmente, en general, han sido poco investigados y, por tanto, es muy poco lo que se conoce sobre ellos, a pesar de que muchos de las plagas de insectos que atacan a los vegetales son transmitidos por insectos chupadores bastante comunes (pulgones, cochinillas, etc.) o por gusanos, como los nematodos. Realmente esta situación nos hace estar prácticamente indefensos ante las virosis, que como en el caso de animales o de los humanos, sólo se curan a través del sistema inmunológico del individuo que es atacado.
Los virus son seres vivos muy simples y sencillos que necesitan otras células vivas para desarrollarse y poder vivir, por tanto, podríamos decir que son "parásitos" desde este punto de vista. La mayoría de los virus que atacan a las plantas se alojan de el floema y la parénquima, alterando los procesos de síntesis de las células de esas partes de la planta.
Normalmente se trasmiten a través de:
es decir, a través de cualquier medio que les de acceso a las células del interior de la planta.
Excepto por su análisis en un laboratorio, ningún virus puede ser identificado sólo por los síntomas externos de una planta, por que resulta de poca utilidad hacer una descripción morfológica de los virus.
En muchas ocasiones no producen daños aparentes e incluso sus efectos, al afectar al material genético de las células de las plantas, son aprovechados para crear mutaciones que originan individuos diferentes desde un punto de vista ornamental y son empleados para la creación de nuevas variedades y cultivares, por ejemplo, variegados, tamaños reducidos, nuevos colores, etc.
Es tal la cantidad de virus que existen que los síntomas son de lo más diverso, pero en general podemos destacar de forma genérica:
Lamentablemente no existe ningún producto químico capaz de eliminar o de controlar un virus (como podría ser el caso de las vacunas para humanos y animales), por tanto, lo único que podemos hacer es prevenir para tratar de evitar que penetren en nuestros bonsais mediante el uso de buenas prácticas:
Debido a las dificultades de controlar un ataque vírico es muy importante adquirir material que ha pasado los debidos controles fitosanitarios por las autoridades de cada país y evita transportar o enviar material vegetal (semillas, plantones, etc.) sin control a otros países para evitar propagar enfermedades que pueden producir no sólo graves daños a tus bonsais sino a la agricultura de otros países.
En cualquier caso, es primordial actuar rápidamente, al primer síntoma, vigilando a diario para evitar que se propaguen. Recuerda, que lo más importante es cultivar adecuadamente y evitar el uso de productos químicos que son agresivos con nuestro árbol, con el medioambiente y con nosotros, y que en el caso de los virus son totalmente ineficaces.
Nunca debes tocar directamente los productos químicos con las manos y siempre debes asegurarte de tomar todas las medidas de seguridad recomendadas por el fabricante. Todos los productos químicos deben manipularse siguiendo las instrucciones del fabricante y evitando que puedan estar al alcance de los niños.
Nunca debes aplicar un productos si no estás seguro de su uso o si es necesario.
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