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Breve historia del Bonsái en Japón


Como ya hemos comentado en otros artículos, el bonsái se origina en China y llega a Japón, alrededor del siglo XII, de la mano del budismo Zen.

 

La primera referencia japonesa a un bonsái puede encontrarse en una serie de carteles pintados en Nara, durante el período Kamakura, por Takashina Takakane (1309-1330), llamados Kasuga Gongen Kenki (los milagros de Kasuga), pertenecientes a la familia imperial de Japón y que pueden verse en el Museo Nacional de Tokio.

 

 

 

Las primeras referencias a un bonsái pueden leerse en un libro escrito en 1310-1311, llamado Tsurezuregusa (pensamientos al azar durante mis horas de tiempo libre), escrito por el asceta japonés Yoshida Kenkô, en el que menciona a un noble de la corte del emperador, llamado Hino Suketmoto, que cultiva árboles con curvas en macetas.

 

En una famosa canción del teatro Nôh llamada Hachi-no-ki, que incluso se enseña en a los niños de primaria en el colegio, se cuenta la historia de que Hôjô Tokiyori (1227-1263), antiguo regente del sogunato de Kamakura, fue sorprendido por una nevada en Sano y una samurai que le acogió en su casa quemó los bonsáis que atesoraba (pinos, cerezos y ciruelos) para encender un fuego que permitiera dar la hospitalidad debida a su regente.

 

El shôgun Ashikaga Yoshimasa (1449-1473), loco por los bonsan (en japonés, paisaje en miniatura de rocas y arena), ordenó a los sacerdotes que le llevaran a su palacio y le cultivaran y remoldaran sus bonsáis y paisajes.

 

Tokugawa Ieyasu, Hidetada e Iemitsu (shôguns desde 1603 a 1651) fueron entusiastas de las flores y las plantas, llenando todos los jardines de plantas en macetas. Todos los señores feudales (Daimyô) y criados (hatamoto) les copiaron y comenzaron a comprar y buscar especies con flores (camelias, azaleas, etc.). De hecho un pino blanco perteneciente a Iemitsu ha llegado hasta nuestros días y pertenece actualmente a la colección de la casa imperial japonesa.

 

Rai Sanyô (1780-1832), poeta confucionista y amante del estilo chino conocido como literati, escribió por primera vez la palabra "bonsai" en Kanji sobre un cartel, refiriéndose a un bonsái modelado en estilo bunjin, y la palabra fue usada así desde entonces.

 

Más tarde, en la era Genroku (1688-1704), la paz reinaba y la gente común también comenzó a tener plantas en sus casas.

 

Durante la restauración Meiji (1868) los nobles cortesanos, daimyô y samurai compraron bonsáis en estilo bunjin de la ciudad de Ikeda, cerca de Osaka, para trasladarlos a Tokyo, ya que el estilo bunjin era un símbolo del rango entre los miembros de la familia imperial, los nobles y los ministros del gobierno.

 

En 1897, Ikushima Hajime, editor del periódico Yorozu Chôhô, y un grupo de amigos comenzaron a cultivar algunas hierbas junto a sus bonsáis modelados en un estilo más natural, lo que ellos denominaban shizen-bi bonsai (bonsái de belleza natural), incluyendo en los estilos que hasta el momento habían sido cultivados y aceptados, principalmente bunjin, lo que amplió enormemente la gama de estilos y formas de presentar los árboles.

 

La primera exhibición de bonsái se realizó en 1892, pero la más importante del mundo es la Kokufû Bonsai-ten, realizada en el museo municipal de Tokyo, Ueno, desde 1934 hasta nuestros días.

 

Como curiosidad, durante la II Guerra Mundial los cultivadores de bonsái, que por razones evidentes no podían abandonar sus cultivos de bonsáis de muchos años de antigüedad e incluso centenarios, fueron acusados de traidores a la patria por no alistarse y denunciados para ser detenidos. Al finalizar la guerra, los soldados americanos que ocuparon el país eran los compradores de bonsáis a cambio de comida. Incluso el general MacArthur pidió a algunos maestros japoneses, como al mítico Saburo Kato, que dieran clases a los soldados americanos en sus bases militares. Sin duda, esta fue una gran contribución a que la afición al bonsái se extendiera por todo el mundo a través de los soldados americanos, especialmente a EE.UU.

 

No sabemos lo que deparará el futuro al bonsái en Japón, pero en la actualidad las nuevas generaciones de japoneses consideran que el el bonsái es un hobby de gente mayor con mucho tiempo libre y rica, lo que hace que el arte del bonsái esté en retroceso y declive en Japón. Justamente todo lo contrario a lo que sucede fuera de Japón, especialmente en Occidente, dónde el arte del bonsái está en auge y expansión. ¿Tal vez los países occidentales fueran los sucesores de Japón?, tal y como sucedió cuando se transmitió de China a Japón en el siglo XII.

 

Al caminar, simplemente camina.

Al sentarte, simplemente siéntate.

Pero sobre todo, no tambalees.

YUN-MEN

 

Jose Manuel Blazquez - bonsaimania.com

jose_blazquez@bonsaimania.com

 

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